Del desgaste humano a la pérdida de productividad: un reto organizacional urgente.
El estrés laboral se ha convertido en uno de los principales retos dentro de las organizaciones modernas. Jornadas extensas, cargas de trabajo excesivas y una comunicación poco clara han normalizado un desgaste que muchas veces pasa desapercibido. Aunque el estrés suele verse como algo “parte del trabajo”, sus consecuencias impactan directamente en la salud del trabajador y en el desempeño organizacional.
¿Qué tan productiva puede ser una empresa cuando su talento opera bajo presión constante? Hablar de estrés laboral es importante porque afecta la productividad, el clima organizacional y la sostenibilidad del negocio.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el estrés laboral es uno de los principales factores de riesgo para la salud mental en el trabajo. Colaboradores sometidos a altos niveles de presión tienden a presentar menor concentración, más errores y mayor ausentismo.
Estudios recientes indican que las empresas con altos niveles de estrés no gestionado experimentan una reducción significativa en su eficiencia operativa y un aumento en la rotación de personal, lo que incrementa costos y afecta la reputación corporativa.
Frente a este panorama, las buenas prácticas laborales juegan un papel clave.
Estrategias como:
Reconocer y gestionar el estrés laboral es un paso esencial hacia el trabajo digno y la productividad sostenible. Las empresas deben transitar de una cultura reactiva a una preventiva, centrada en el bienestar del trabajador.
En este sentido, Sorex Global impulsa buenas prácticas, normatividad, estándares éticos y cursos que promueven entornos laborales seguros, responsables y humanos, contribuyendo a organizaciones más productivas y socialmente responsables.
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